|
Gracias a la iniciativa de unos Padres de Familia el colegio se puso
en marcha el año 1983 y podemos decir que esa iniciativa no hubiese tenido
éxito sin la acción providente de Dios. Ciertamente Dios quiso que este colegio
saliese adelante y para ello contó con el entusiasmo y la cooperación de un
grupo de Padres de Familia.
Luego de tres años, el colegio pasó a
manos del Sodalicio de Vida Cristiana por deseo y voluntad de los Padres de
Familia del colegio. Nuestro fundador, Luis Fernando, vio en ese colegio
llamado ¨Santa María¨, la oportunidad de empezar una respuesta a nivel
educativo. También el nombre ¨Santa María¨ fue ocasión de pensar en nuestra espiritualidad
que tiene un fuerte acento mariano y estas ¨coincidencias¨ nos llevaron a
acoger este colegio que ya desde sus inicios tenía esta impronta mariana.
Podríamos preguntarnos a la luz del
tiempo recorrido, ¿en qué ha venido contribuyendo el colegio? ¿hemos respondido
y estamos respondiendo a lo que Dios quiere? ¿cuál ha sido el papel de la
Virgen a lo largo de todos estos años? ¿hemos servido a la provincia y al Perú?
Efectivamente podemos decir que la
acción providente de Dios nos ha acompañado a lo largo de todos estos años y
que la presencia de Santa María se ha dejado ver a lo largo de todo este
tiempo. Y es que las dificultades, los retos siempre han estado presentes y a
pesar de no contar con todos los medios humanos y materiales necesarios, el
colegio ha seguido avanzando, creciendo y madurando. De parte de la comunidad
sodálite, a pesar de nuestras limitaciones y deficiencias, ha existido el
empeño por responder a lo que Dios quiere y eso se ha plasmado de muchas
maneras. En el plano espiritual surgieron iniciativas como los dynes, los
retiros, las misiones. En el plano propiamente formativo, la división del
colegio por ciclos para poder hacer un trabajo de acompañamiento de acuerdo a
las necesidades de las distintas etapas de la vida de cada alumno. En el campo
académico hemos buscado siempre una curricula que motive y rete a nuestros
alumnos a instruirse, a formarse. Para todo esto había que pensar en un buen
equipo de profesores y en una buena infraestructura y por ello la necesidad de
tener aulas bien equipadas, luminosas, aireadas. Surgieron planes de
crecimiento en infraestructura, que gracias a la ayuda de Dios y de donantes
generosos, se pudieron llevar a cabo. Es así como surgieron los locales para el
auditorio, para la biblioteca, el centro de cómputo, el laboratorio de inglés,
etc. Por último señalar la necesidad de tener áreas verdes que ayudasen a tener
un colegio acogedor donde los alumnos pudiesen estar a gusto y formarse. ¡En
fin cuántas cosas se podrían contar de estos 25 años de existencia!
Todo esto nos lleva a pensar que
ciertamente se ha buscado responder a lo que Dios esperaba y espera de este
colegio. Con esto se ha buscado formar hombres en la fe que sirvan a su
provincia, al Perú y al mundo. Y por ello, a pesar de las dificultades y de las
propias deficiencias personales, hemos visto la presencia y la guía de Santa
María. Es Ella quien muchas veces nos ha animado a seguir adelante y la que ha
intercedido por nuestras necesidades.
Para terminar señalar
que todo lo que vivido y hecho a lo largo de estos 26 años es simplemente
ocasión de ser agradecidos con Dios en primer lugar y con todas aquellas
personas que han venido ayudando de distintas maneras a que este proyecto siga
creciendo y madurando. También es ocasión de renovar los esfuerzos, de creer
que se puede seguir avanzando y para ello es necesario acudir siempre al Señor
Jesús y a María Nuestra Madre para poder ser siempre fieles.
|